Videopoesía

Lejos de los poemas ilustrados con imágenes en movimiento que en alguna ocasión dejo caer por aquí, existe un género poético que cada vez cobra más fuerza: la videopoesía. Un género que si bien no es nuevo en el sentido que la velocidad a la que transcurre todo en nuestros días otorga a la palabra nuevo, sí que es cierto que gracias a la difusión y a la accesibilidad que posibilitan los medios sociales a las nuevas tecnologías está adquiriendo cada vez una mayor relevancia. Sin llevarse a equívocos. Si la poesía, así en genérico, no es un género ni de lejos mayoritario, la videopoesía lo es aún menos.

La videopoesía entiende el lenguaje poético como una experiencia total en el que la imagen y el sonido son versos en sí mismos, no complementan ni ilustran, sino que crean sentido. No ilustran narraciones. Son narración. Construyen experiencia poética. Mucho más extenso y conciso que esta simplificada definción que acabo de dejar aquí es el manifiesto que el poeta canadiense Tom Konyves empezó a elaborar en el año 2008 y cuya última versión data del año 2011 en el que desgrana las diferencias con otros géneros afines y su posición respecto a los elementos que pueden integrar un videopoema.

All This Day Is Good For – a videopoem (2010) from Tom Konyves on Vimeo.

La actividad en torno a la videopoesía es muy diversa y se pueden encontrar diferentes propuestas que tratan de difundir la creación que se da en el género y sus últimas tendencias. Quizá una de las webs más prestigiosas en éste ámbito sea movingpoems.com, donde de forma más o menos diaria se publica un videopoema nuevo de diferentes autores.

En el panorama español existe versogramas, una web que destaca especialmente porque, además de traer un videopoema nuevo cada semana, acaban de finalizar con notable éxito un crowfunding para sacar adelante el proyecto de elaboración de un documental concebido como un viaje emocional a través del fenómeno  a nivel internacional de la videopoesía.

Existen también muchos y muy diversos festivales especializados en este género poético. Uno de los más destacados a nivel europeo quizás sea Filmpoem, un festival que nació en 2013 de la mano del fotógrafo multidisciplinar Alastair Cook, con vocación anual itinierante, aunque con sede oficial en Escocia. Un festival con mucha tradición en el ámbito hispano hablante es el VideoBardo, un proyecto que ha contado con diferentes ediciones periódicas en sus 21 años de historia.

Filmpoem 28/ Aan Het Water from Alastair Cook on Vimeo.

Para sumergirse aún más en este viaje apasionante y multisensorial que propone la videopoesía y del que apenas he traído unos hilos para el hatillo, la más completa relación de enlaces de webs, creadores, revistas y festivales la tiene nuevamente movingpoems.

Más allá del purismo en el que muchas veces parece instalarse la crítica literaria en considerar lo qué es poesía y lo que no, la videopoesía no viene a sustituir a nada, viene a crear su propio lenguaje aprovechando las posibilidades de los medios audiovisuales, a hacer poesía con elementos que sobrepasan la gramática del lenguaje escrito, a crear experiencia poética que, al final, es lo que pretende cualquier poeta se sirva del lenguaje que se sirva. Una fuente de sensibilidad e inspiración que a mí, particularmente, me apasiona.

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