Luego…

Luego fue otra cosa,
permanentemente por decir,
inacabada
—y bien así —, pero antes
sembró las formas del viento
por los pliegues de la ropa, venas
sobresalientes de un pálpito
que caminaba —si supiera hacia dónde,
tendría título el poema—
derramando
sobre un mantel de cielo ignoto
los frutos del porvenir,
como ese segundo
que contuvo entero el universo
antes
de estallar, antes
del espacio y las palabras, antes
de estas cartas sobre la mesa,
de las manos que barajan las sombras
de la posibilidad
tantas veces después
de cada vez.

Ir a descargar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .