La carta

El día de su noventa cumpleaños, Amalia Florisdalba se levantó lenta y quejosamente de su cama ortopédica. Era Enero y la casa amanecía con una frialdad que sus frágiles huesos maldecían. Bostezó levemente y se volvió hacia la mesilla de noche: medio vaso de agua, gafas para vista cansada, un reloj intranscendente. Nadie mira el... Leer más →

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